Recuerdo que hace ya bastantes años nos reímos mucho mi familia y yo con aquella deliciosa película titulada “El abuelo está loco”. Ahora, el abuelo loco soy yo; no porque me pasen las divertidas cosas que le pasaban a aquél, sino por haber dejado de explicaros mis batallitas durante tanto tiempo. Disculpadme, por favor.
Podría elaborar, en el Alambique de las Justificaciones, una serie de razones para suavizar mi abandono: la mayoría de los seres humanos tenemos casi siempre uno a mano. No voy a hacerlo, aunque las hay. En mi regreso, prefiero seguir contándoos aquellas experiencias lejanas y cercanas que os puedan aportar alguna cosa buena. Así inicié este blog, y por ahí pretendo seguir.
Gracias por leerme, de veras. Mañana empiezo: ¡palabra de abuelo!
Podría elaborar, en el Alambique de las Justificaciones, una serie de razones para suavizar mi abandono: la mayoría de los seres humanos tenemos casi siempre uno a mano. No voy a hacerlo, aunque las hay. En mi regreso, prefiero seguir contándoos aquellas experiencias lejanas y cercanas que os puedan aportar alguna cosa buena. Así inicié este blog, y por ahí pretendo seguir.
Gracias por leerme, de veras. Mañana empiezo: ¡palabra de abuelo!